Ya conte como fue que Ricardo se fue, pero no dije nada de como llego a mi vida. Tratare de ponerlo en palabras, hilando los recuerdos que se me presentan ahora como imagenes y sonidos.
Era mi primer año en Buenos Aires, mis hermanas al principio me llevaban a pasear, casi como “guias turisticas”, ellas ya hacia bastante que estaban instaladas aca. Un dia teniamos que comprar un regalo para papa y fuimos todas al shopping… por supuesto que las cuatro con ideas distintas sobre que comprar, asi que entramos en varios negocios.
Uno de los negocios era de articulos “de campo” finalmente alli compramos un facon de plata y le hicimos grabar las iniciales de nuestro padre. Obviamente quien nos atendio fue Ricardo, muy atento y solicito ante nuestros requerimientos hasta que nos decidimos por el bendito facon. Luego fue tambien muy amable cuando Maria la ingeniera y yo le preguntabamos por las mil y una pulseras y carteras y colgantes y pañuelos, todo para perder unos minutos junto a el, tan lindo,tan elegante.
Antes de retirarnos me pidio el telefono para avisarme cuando estaba listo el grabado, asi pasaba a retirarlo. Mas o menos una semana despues llamo y pregunto por mi, yo no estaba y justo lo atendio Maria la ingeniera que trato de sacarle informacion, pero el muy educado no dijo nada y quedo en volver a llamar. Unos dias despues atendi el telefono y era el, me aviso que podia pasar a retirar el regalo para papa, pero que por favor pasara a ultima hora porque (no recuerdo que excusa metio)
Me hice la rata a la facultad y me fui al shopping cuando entre al negocio y lo vi me parecio que estaba mas lindo que antes, mas de lo que yo recordaba.
“Aqui esta, te lo muestro para que controles como quedo el grabado de las iniciales”
“Ya te lo envuelvo para regalo”
“Te incluyo una tarjeta con el logo del negocio y le pueden escribir una dedicatoria”
“Ya estoy por cerrar, me encantaria ir a tomar un cafe con vos, te parece?”