Es un poco raro hablar de mi presente ya que no se bien en que lugar me encuentro parada, si bien no estoy recien separada (ahi si que me sentia sobre arena movediza) me resulta confuso hablar de este presente, en donde todavia estoy rumiando el pasado, tratando de digerirlo, pero siempre apostando a futuro.
La actualidad se puede definir como un romance con Gerardo, no estamos “de novios” pero decir que es un touch and go es faltar a la verdad.
Como conte anteriormente, luego de la facultad, si bien no quedamos amigos, nos encontramos casualmente por cosas que tienen que ver con nuestra profesion. Al poco tiempo de que Ricardo se fue, volvi a encontrarme con Gerardo en una muestra. Nos saludamos, yo estaba sola, pero debia irradiar una luz (o una sombra, mejor dicho) especial, hablamos sobre temas que tenian que ver con la profesion, por eso estabamos alli, pero al despedirnos me pidio que fueramos a tomar un cafe. Yo acepte, no tenia que dar explicaciones a nadie, podia volver a mi casa a la hora que quisiera, sin tener que avisar que lo haria mas tarde de lo previsto.
Nos fuimos lejos, a la otra punta de la ciudad, quedarnos por ahi implicaba que seguramente alguien nos viera, y si bien no teniamos nada que ocultar, no hubiera sido una situacion comoda que alguien viniera a saludarlo -ya conte que es un reconocido profesional- e interrumpiera nuestra charla, que fue muy intima y muy profunda.
Obviamente en principio hablamos sobre la muestra, sobre las novedades del medio, algunos chismes propios de la profesion y en algun momento las cosas se volvieron mas personales, me conto que se habia separado, ya hacia bastante, y sin vuelta atras, lo habian intentado todo y todo fracaso. Su dolor del pasado era mi dolor del presente. Antes de dejar escapar algunas lagrimas se me nublo amargamente la vista, “me separe” alcance a decir en un suspiro. Comprendio mi dolor, pude solamente decirle que era algo reciente, que todavia estaba haciendo el duelo, que no habia sido mia la decision y que quizas por eso todo se me hacia mas dificil.
Al poco tiempo me llamo a casa, para ver como estaba, como me sentia, si estaba mas tranquila, y me invito a cenar. Acepte sin problemas, como si hubiera ido con una amiga a comer hamburguesas. Pero si bien la charla tambien tuvo un tono intimo, donde no llore y fue mas facil poner en palabras mi proceso de separacion, no fue una charla “entre amigas” sino que dio pie para que el entendiera que no habria reconciliacion posible con Ricardo (no lo juzgo, no se si fue eso lo que queria entender, o fue mi manera de contarselo que lo hizo pensar asi) y entonces dejamos de lado ese tema… la conversacion viro hacia el pasado, hacia esa corta relacion que tuvimos mientras fuimos estudiantes.
Jamas supe que sus sentimientos hacia mi eran tan fuertes, el para mi habia sido una “aventurita” pero el hubiera querido algo mas, y yo recien ahora me estaba enterando. Con mucho poder de observacion (y muy buena memoria) me describio a mi y a mi comportamiento por aquellos dias. Yo volvi con Ricardo y eso y la facultad era lo unico que me importaba por esos dias. Lo de Gerardo se habia dado de manera natural, tenia que ser asi, si era lo que todos esperaban, que estuvieramos juntos. No quiero que suene como a un capricho y que estuve con el porque me habia peleado con mi novio. No, no fue asi, estuvimos juntos porque la atraccion era mutua, habia atraccion fisica y mucha atraccion intelectual. Todos, absolutamente todos, lo tomamos como algo natural.
Ahora, a la distancia, se me ocurre replantearme si hubiera querido otra cosa y lo oculte.